
En los porteros de Lázaro López, los avileños honran la conformación del Ejército Invasor cubano.
El aniversario 150 del inicio de las gestas libertarias en Cuba se rememora en Ciego de Ávila con el orgullo de saber que varios de sus hijos respaldaron a Máximo Gómez en esas contiendas mambisas contra España.
En los potreros de Lázaro López, en el actual municipio avileño de Majagua, el prócer independentista conformó el 30 de noviembre de 1895 el Ejército Invasor junto con el Titán de Bronce, Antonio Maceo.
Para honrar ese suceso, uno de los más trascendentales de la historia de Cuba, el pueblo de Ciego de Ávila edificó un conjunto arquitectónico que consta de un muro en el que aparecen dos gigantografías con Gómez y Maceo, la ruta de la invasión desde Mangos de Baraguá hasta Mantua y un machete de 11 metros de largo, en posición de combate.
También contiene 11 túmulos que simbolizan la presencia allí de 10 generales y de Salvador Cisneros Betancourt, presidente de la República en Armas, y el obelisco erigido en 1947 en memoria del General Ángel del Castillo, caído en combate en 1869 cuando trataba de obtener municiones de una fortaleza española.







