El Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos de Ciego de Ávila funciona desde finales de agosto como una opción funeraria de acto de última voluntad del occiso o de petición familiar.
Enclavada en una nueva edificación construida a un costo de más de un millón de pesos, se localiza en la Circunvalación Sur de la capital avileña.
Esta instalación pertenece a la dirección provincial de Servicios Comunales y ya ha realizado 55 cremaciones, las cuales tienen un costo de 340 pesos en moneda nacional y tiene una capacidad para cremar hasta seis cadáveres diarios.
Allí se pueden adquirir las ánforas de barro para adultos procesadas por alfareros de Camagüey. En este lugar existe un salón de familiares para la espera del acto de cremación, que tiene una duración aproximada de tres horas y donde también se puede hacer el velatorio.
Nivaldo Valdés Blanco, director del Incinerador, explicó que disponen de un moderno horno de última generación marca Kalfrisa, instalada por técnicos de España, que no hace daño al medio ambiente, pues no desprende humo ni ninguna sustancia, eliminadas mediante extractores.
En el Incinerador de Cadáveres y Restos Óseos de Ciego de Ávila laboran 29 trabajadores, en cuatro turnos diarios, para dar atención las 24 horas del día.
En Cuba se va incrementando la tradición funeraria de la cremación y la provincia avileña ya dispone de una moderna instalación para realizar el proceder, al cual pueden acudir también residentes de Santi Spíritus.







