Fruticultores de Ciego de Ávila en el camino ascendente

La guayaba es una de las frutas más demandadas, tanto por la población como por la industria, por la amplia gamas de productos que se pueden hacer con ella/Foto Idael Varela Ferrer

Aproximadamente el 80 por ciento de los sembrados están en Ceballos.

Un proyecto para completar 17 mil hectáreas de frutas tropicales en 2020 despliegan de forma acelerada agricultores de Ciego de Ávila, quienes se empeñan en situar a la provincia entre las punteras nacionalmente.

Al cierre del año anterior había unas nueve mil 500 hectáreas en desarrollo,  a pesar de los daños del huracán Irma, que afectaron la piña, guayaba, mango, papaya, aguacate, coco y cítricos, especialmente en la Empresa Agroindustrial Ceballos y áreas campesinas.

La desfavorable situación climática, primero por la sequía y después el meteoro, frenó la pujante marcha de los labriegos en el último trienio, período en el cual este territorio acopio más de 150 mil toneladas de esos alimentos, informó a la ACN el ingeniero Damián Ortiz Zayas, especialista de la Agricultura.

No obstante los obstáculos, el territorio aplica los Lineamientos Económicos y Sociales del Partido y la Revolución, en especial el 195, dirigido a reanimar la actividad citrícola y frutícola y asegurar la comercialización eficiente de sus producciones exportables y locales.

Aproximadamente el 80 por ciento de esos sembradíos recae en la entidad de Ceballos, mientras el resto está en manos del sector cooperativo-campesino, expresó Wilver Bringas Fernández, director de la empresa.

Destacó el avance sostenido en los últimos meses en la aplicación de la agroecología en  más de dos mil hectáreas y el empleo de viveros tecnificados con posturas de calidad, además de aprovechar los recursos naturales para combatir plagas y aumentar la fertilidad del suelo.

Agregó que los productos ecológicos son más saludables, ya que están libres de residuos tóxicos procedentes de pesticidas, insecticidas u otros elementos químicos, muchos de ellos utilizados en la agricultura convencional para eliminar insectos o plagas y combatir enfermedades.

Otra característica es que, al cultivar los alimentos en suelos equilibrados por fertilizantes naturales,  estos contienen niveles más altos de vitaminas, minerales, antioxidantes y otros, argumentó Bringas Fernández.

En su opinión, la agroecología fertiliza la tierra y calma la desertificación al favorecer la retención del agua, fomentar la biodiversidad y conservar los hábitats de los animales silvestres y la vida de numerosas especies.    

Agencia Cubana de Noticias

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