
El Festival Nacional de Vinicultores Artesanales constituyó un espacio de intercambio de experiencias entre productores y la socialización de iniciativas.
Un recorrido por sitios de interés histórico de la ciudad de Holguín distinguió la jornada de clausura del Festival Nacional de Vinicultores Artesanales, el cual sesionó durante tres días con un programa dirigido a promover esa práctica ancestral arraigada en Cuba.
El encuentro constituyó un espacio de intercambio de experiencias entre productores y la socialización de iniciativas, entre ellas, además, la producción de licores con fines medicinales, utilizando la cereza, el jengibre y la majagua, fundamentalmente.
También el festival mostró lo más representativo de la fabricación de la bebida a nivel nacional, en las categorías de seco, semiseco, dulce, semidulce, rosado y espumoso.
La Loma de la Cruz, la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García Íñiguez, y el Monumento al Comandante Ernesto Che Guevara, estuvieron entre los lugares visitados tras concluir el evento que contó con unos 200 productores de 13 provincias..
Ivette Pupo, vicepresidenta del Club Bayado de Holguín, refirió a la ACN la importancia de este encuentro para promover la cultura vinícola entre las nuevas generaciones de cubanos, como parte del patrimonio inmaterial del oriental territorio, a unos 700 kilómetros en el Este de La Habana.
Entre las principales sedes del Festival estuvieron el Museo Provincial de Historia La Periquera y el Recinto Ferial ExpoHolguín y participaron creadores de Pinar del Río, La Habana, Villa Clara, Ciego de Ávila, Camagüey, Granma, Guantánamo y Las Tunas, entre otras provincias.
El Club Bayado de Holguín, principal patrocinador del taller agrupa a más de 100 vinicultores del oriental territorio y se distingue por el uso de materias primas poco convencionales como la flor de majagua y el jengibre para el tratamiento de pacientes con asma y artritis, respectivamente.




