El día que la música murió

Buddy Holly, The Big Bopper y Ritchie Valens, tres nacientes figuras del rock norteamericano./Foto Tomada de Internet.

Ellos crearon nuevas maneras de hacerla música, que influyó en el desarrollo del Rock & Roll norteamericano.

El 3 de febrero de 1959 un pequeño avión se estrelló en un campo de Iowa sin dejar supervivientes, las víctimas fueron el piloto y tres jóvenes músicos estadounidenses. Ese día, para los norteamericanos, la música murió junto con ellos.

Así lo denominó el compositor Don McLean en 1971, en su canción American Pie: Los tres hombres que yo más admiraba: el padre, el hijo y el espíritu santo, tomaron el último tren a la costa y nunca regresaron, el día que la música murió, escribió.

Los artistas eran Buddy Holly, The Big Bopper y Ritchie Valens, tres nacientes figuras del rock norteamericano.

Desde joven, Holly tocaba country en su natal Lubbock, Texas, con su nombre real de Charles Harding Holley, pero se enamoró del Rock & Roll al ver actuar en vivo a Elvis Presley, al que imitó en sus inicios.

Muy pronto, con sus grandes gafas de pasta, saco y corbata, lograría un estilo propio, muy diferente del ídolo de Tupelo.

Sus canciones, además del habitual ritmo frenético, tenían coros con melodías cortas y pegajosas e importantes innovaciones guitarrísticas.
Estas influyeron en músicos como Rolling Stones, Bob Dylan, Bruce Springsteen  o los Beatles, cuyo nombre en inglés (The Beatles), era también una referencia a The Crickets (los grillos) de Holly.

“Al menos las primeras 40 canciones de los Beatles fueron escritas bajo la influencia de Holly”, según Paul McCartney.
El formato base de los grupos de rock con dos guitarras, batería y bajo, junto a la experimentación con instrumentos como los tambores, se extendió a partir del ejemplo de Buddy Holly & The Crickets.

The Big Bopper, realmente Jiles Perry Richardson, era un promotor musical tejano que se hizo famoso por poner música en una radio local durante seis días sin parar.

Las pocas canciones que escribió ganaron el reconocimiento de público y colegas, y la versión en cine de su tema Chantilly Lace es considerada el primer clip musical. Al morir, tenía 28 años.

Por su parte, Richard Stevens Valenzuela aprendió a tocar guitarra con el padre, amante del flamenco y el blues.
Pronto se decantaría por el rock, que empezaba a hacer furor entre los jóvenes de su natal California.

Bob Keane, el dueño de la compañía Del-Fi Records, lo descubrió en mayo de 1958, grabó sus primeros números y le cambió el nombre a Ritchie Valens. El 27 de diciembre del mismo año hizo su debut en televisión.

La carrera profesional del artista duró apenas ocho meses, pero sus canciones influyeron en toda una generación de músicos latinos.
De hecho, la versión de Valens de La Bamba, en español y a ritmo de rockâ€Önâ€Öroll, puso a bailar a los Estados Unidos  y es, todavía hoy, uno de los grandes éxitos de la música latina en ese país.

Ellos crearon nuevas maneras de hacer justo cuando Elvis, el principal ídolo musical de Estados Unidos, se encontraba haciendo el servicio militar en Alemania.

Al mismo tiempo, Jerry Lee Lewis, un pianista salvaje y genial, era repudiado por todos al casarse con una prima de 13 años; Chuck Berry iba a la cárcel y Little Richard dejaba el piano para predicar la Biblia.

Las muertes de Holly, Valens y el Big Bopper todavía resuenan porque ocurrieron en un momento en que el R & R atravesaba una transición, convirtiendo los viejos ritmos sureños en algo nuevo al vincularse con las influencias inglesas.

Cada 3 de febrero, músicos y amantes del rock alrededor del mundo rinden homenaje a estos innovadores que murieron en plena actividad creativa, dejando un punto de partida y un camino para los nuevos destinos de la música rock y pop.

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