EE.UU., Cuba y las microondas, otra teoría que se derrumba

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EE.UU., Cuba y las microondas, otra teoría que se derrumba /Foto PL
Embajada de EE.UU. en La Habana /Foto PL

El Buró Federal de Investigaciones ha analizado los casos de Cuba y no ha encontrado evidencia de un complot.

Expertos citados por medios estadounidenses rechazaron una teoría que atribuye a emisiones de microondas los problemas de salud reportados por diplomáticos que laboraban en la embajada norteamericana en Cuba.

El diario The Washington Post y el portal digital Buzz Feed publicaron el 6 de septiembre que varios especialistas se muestran incrédulos ante la idea de que ese tipo de ondas haya causado los padecimientos aducidos, para los cuales se han barajado otras teorías también descartadas por muchos científicos como ‘ataques acústicos’ o virus.

Bajo el título ‘Armas de microondas son las principales sospechosas de la enfermedad de los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos’, el diario The New York Times publicó el 1 de septiembre un artículo al respecto, mientras esa hipótesis también la propuso una profesora de la Universidad de California en San Diego, Beatrice Golomb.

‘Es una locura’, consideró sobre esa historia Kenneth R. Foster, profesor de bioingeniería en la Universidad de Pensilvania citado por el Post, quien estudió los fenómenos de microondas mientras trabajaba en el Centro de Investigación Médica Naval.

Foster, quien no participó en el examen del personal diplomático, sostuvo que para los padecimientos informados -con síntomas como mareos, problemas de audición y de memoria- él no tiene una explicación, ‘pero es seguro que no se trata de microondas’.

Por su parte, Alberto J. Espay, neurólogo de la Universidad de Cincinnati, manifestó que las armas de microondas son el equivalente más cercano en ciencia a las noticias falsas.

En su artículo sobre estas ondas como causa probable de los incidentes de salud, el Times mencionó el testimonio de Douglas H. Smith, un médico de la Universidad de Pensilvania que fue el autor principal del reporte publicado en marzo pasado sobre el único examen médico importante realizado a los funcionarios.

Según Smith, las microondas ahora son consideradas como una causa probable de los síntomas, a pesar de que en el informe liderado por él no se hace ninguna alusión a las mismas.

El Post indicó que este experto no respondió a sus solicitudes para una entrevista, al tiempo que la Universidad de Pensilvania no proporcionó pruebas de sus afirmaciones ni puso a disposición otros médicos involucrados en la evaluación del personal diplomático.

Personas que rechazan esa versión sostienen que Smith y sus colegas han buscado una explicación exótica para una ocurrencia relativamente común.

Los casos en los que un número de pacientes informan síntomas físicos sin causa detectable pueden tener una variedad de orígenes no externos, incluidos factores psicológicos como el estrés, y pueden diseminarse de forma contagiosa, advirtió el Post.

En tal escenario, los síntomas son reales. El sufrimiento debe tomarse en serio. Pero no se necesitan armas de microondas, agregó el periódico.

La publicación se refirió, en ese sentido, a una investigación publicada este año por la agencia Propublica, en la cual se afirmó que durante una gran reunión de personal celebrada en la embajada estadounidense en Cuba en marzo de 2017, los funcionarios advirtieron que había personas afectadas por varios síntomas, y poco después de ese encuentro los informes de padecimientos se dispararon. Quienes defienden la teoría de las microondas citan estudios que profundizan sobre un posible vínculo entre teléfonos celulares y cáncer, pero décadas de investigación no han establecido hasta el momento que los bajos niveles de radiación de radiofrecuencia puedan dañar la salud humana.

Foster manifestó que no hay tecnología capaz de usar microondas para producir los tipos de males que los diplomáticos estadounidenses dijeron experimentar, aun cuando ha habido objetivos de crear artefactos con ese fin, incluso dentro del Pentágono.

En realidad, la Marina estaba interesada en ver si esto podía usarse como arma, y pasamos mucho tiempo pensando en ello, pero el fenómeno era simplemente demasiado débil como para ser concebible, afirmó el experto.

Por su parte, Chung-Kwang Chou, quien dirige un comité del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos sobre los efectos de las microondas en la salud, se refirió al hecho de que se hizo público un sonido que los diplomáticos estadounidenses dijeron haber escuchado antes de sentirse enfermos.

Si hubo un sonido que se puede grabar, entonces se genera acústicamente, y no es un sonido microondas generado en la cabeza humana, señaló a Buzz Feed News.

En medio de todas estas teorías rechazadas una y otra vez, funcionarios del Departamento norteamericano de Estado reiteraron en el subcomité de Asuntos Exteriores para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes que consideran lo ocurrido en La Habana como ‘ataques’.

La agencia federal, que con ese pretexto redujo considerablemente el personal de su embajada, suspendió la emisión de visas y expulsó a 17 diplomáticos cubanos de Washington DC, persiste en usar ese término a pesar de que no se ha establecido un vínculo entre los síntomas y cualquier fuente externa.

El Buró Federal de Investigaciones ha analizado los casos de Cuba y no ha encontrado evidencia de un complot. Las búsquedas en la embajada de Estados Unidos y otros lugares en La Habana no revelaron ninguna señal de arma, manifestó el Post.

No existe un mecanismo obvio del que conozcamos que pueda causar esos padecimientos, reiteró el 6 de septiembre en el mencionado subcomité el director médico de la Oficina de Servicios Médicos del Departamento de Estado, Charles Rosenfarb.

Estamos viendo un síndrome único. Ni siquiera puedo llamarlo un síndrome. Es una constelación única de síntomas y hallazgos, pero sin una causa obvia, aseguró en ese espacio.

Tanto Cuba como sectores estadounidenses han denunciado de forma reiterada que la administración de Donald Trump politiza este tema con el fin de imponer medidas contrarias al acercamiento iniciado en 2014 entre los dos países, solo con el fin de complacer a un pequeño grupo de legisladores.

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