Duele otro golpe a la democracia en América

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Foto tomada de Internet

Con la dignidad y el amor por sus compatriotas Evo Morales Ayma  presidente constitucional de Bolivia, renunció a la presidencia del estado plurinacional para salvar miles de vidas amenazadas de muerte por enardecidos, bajos los efectos de la extrema derecha golpista.

La decisión del líder aimara, anunciada en conferencia de prensa dejó atónitos a millones de personas, que seguían paso a paso los acontecimientos violentos que ocurrían en varias ciudades de la nación sureña; en busca de una solución pacífica, Evo horas antes convocaba a nuevas elecciones, detonante que provocó las revueltas callejeras concebidas por la derecha encabezadas por el opositor y perdedor en los últimos sufragios Carlos Mesa.

Desde el mismo domingo 20 de octubre, día de las elecciones, este candidato a la presidencia, quién fue presidente de Bolivia en el período de 2003 al 2005, tras la salida del poder de Gonzalo Sánchez de Lozada, dio a conocer un comunicado de la Coordinadora de Defensa de la Democracia para exhortar a la sublevación social y la desobediencia, lo que provocó incendios de edificios públicos, ataques a emisoras y televisoras gubernamentales, amenazas y persecución a líderes seguidores de Evo Morales.

Otro de los cabecillas de estas protestas contra el gobierno de Morales es Luis Fernando Camacho, joven abogado y autodenominado presidente del Comité pro Santa Cruz, quien lidera una importante parte de la desenfrenada oposición boliviana.

 La derecha boliviana no podía aceptar que por otro mandato más las riquezas del estado plurinacional siguieran en manos de la mayoría, fue el gobierno de Evo el que nacionalizó los hidrocarburos, y sacó de la pobreza a más de 3 millones de ciudadanos y elevó el producto interno Bruto de la hermana nación a cifras nunca antes alcanzadas.

Con más del 50 % de votos a favor de Evo Morales en las elecciones de octubre último, la legalidad probada a boca de urnas y demostradas ante el mundo no fue suficiente para la sangrienta oposición que exigían la democión del presidente elegido constitucionalmente; el apoyo vulgar de la OEA y el incentivo de su representante Almagro puso en punto de ebullición a los enardecidos protestantes que desencadenaron en los impetuosos hechos que llevaron a Evo Morales  a tomar la dura determinación de renunciar.

Como siempre  el gobierno norteamericano, la OEA aplauden a la violenta oposición, el plan para desconocer la previsible victoria de Evo y desestabilizar el país empezó a prepararse desde mucho antes de las elecciones y contó con el patrocinio temprano del Imperio.

Como se esperaba Mike Pompeo, secretario de Estado del gobierno de Trump felicitó a la OEA por su complicidad con los golpistas. Los fascistas del continente festejan su victoria en Bolivia, mientras sigue persiguiendo a funcionarios del gobierno, a vocales del Tribunal Supremo Electoral, a partidarios del Movimiento al Socialismo, a líderes de los movimientos indígenas y populares, a simples hombres y mujeres social o étnicamente “sospechosos”.

La operación Cóndor, las políticas de golpes de estado duros en América están en el orden del día del emperador yanqui, ellos  no pueden permitir que en Venezuela, Argentina, México, Nicaragua y Cuba sus pueblos vivan en paz y soberanamente, los pueblos deben estar alertas, la resistencia a la agresión permanente y a las campañas violentas son nuestro más eficiente recurso, la estrategia de vencer se basa en la unidad, palabra clave en tiempos de profundas agresiones y confusiones por parte del imperio y su maquinaria de mentir y desmontar ideologías.

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