Buena Fe en Bolivia. Concierto II

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"Buena Fe en el municipio de Bolivia " /Fotos Yordanis Fonseca Pérez

Bolivia es el municipio más alejado de la cabecera provincial de Ciego de Ávila. Hace años se apagó la locomotora de su economía, un central azucarero que además de alimentar a los hijos, catalizaba el espíritu  local. Con lo queda desde entonces y algunos pilares reinventados la nueva generación de ese territorio hace “su propia guerra”.

¿Lo que falta? Obvio, pero Bolivia sí sabe lo que quiere y no es precisamente un remanso. Son las 12 de la noche en pleno verano y han venido para el concierto de Buena Fe, una agrupación  venerada por muchos cubanos pero incomprendida igual por otros tantos, que ahora les proponía el segundo concierto de su gira por la provincia.

 El público esta noche era mitad reto, mitad riesgo, pero siempre meta para la banda que liderada por Israel Rojas, hace ya bastante tiene  bellas “mañas” para arrancarle emociones a las audiencias, en su porfiada batalla por defender mensajes, que entre melodías, al final se nos queden y nos hagan mejores.

Empezaba la función, y se podía “Volar sin ti”, ver con un “Catalejo”, olvidar  los “Miedos”, de repente cualquiera ahí  podía “Ser de Sol”, porque al final miraban “Sin arrepentimientos” los ojos de “Una mujer”.

 La noche iba imantando y los muchachos al fondo bailaban aquella rumba  “…no tuvo culpa el papel por lo que aguante, ni el instrumento por el disonante acorde, ni las costuras para que se vea elegante, la recia porra que cuelga del uniforme, ni los escombros de haber caído, ni los relojes de cuentos envejecidos…”

Algunos grupos coreaban en complicidad, otros observaban tranquilos, un muchacho discapacitado se disfrutaba la noche hasta el último acorde, y parece que una profesora había traído a sus alumnos, mientras las melodías desfilaban “latiendo en esta fecha”.

Iba a terminar la cita y una canción se hizo pólvora“…Conga que va pa´ arriba, luz del corazón. Un solo latido multicolor. Vamos sin miedo, baje o suba la marea. Sumando ideas. Gallo de pelea …”

Parecía que el final iba a ser el principio. Pero tras la explosión de luz descansaban otra vez los instrumentos y recuperaba su trono el reguetón. Igual valdrá la pena, si después de la Tempestad, alguna idea “se florece sobre espinos”, si después de Buena Fe, alguien puede ser mejor, entonces el concierto habrá sido un éxito.

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