El primer Premio Nobel de Fisiología o Medicina fue otorgado en 1901 al alemán Emil Adolf von Behring, por sus estudios sobre la terapia con suero, especialmente en su aplicación contra la difteria.
En 2017, los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash, y Michael W. Young conquistaron el lauro por sus descubrimientos acerca de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano.
Según estadísticas de la institución sueca, el país con más ganadores del Premio Nobel de Fisiología o Medicina es Estados Unidos, seguido del Reino Unido.
Argentina ha sido el único país latinoamericano en llevarse a casa el galardón en dos ocasiones. En el año 1947 lo recibió Bernardo Alberto Houssay por su trabajo de la influencia del lóbulo anterior de la hipófisis en la distribución de la glucosa en el cuerpo, de importancia para el desarrollo de la diabetes.
En esa ocasión lo compartió con los estadounidenses Carl Ferdinand Cori y Gerty Theresa Cori, quienes lo merecieron por su descubrimiento del mecanismo de la conversión catalítica del glucógeno.
Luego en 1984, al químico argentino César Milstein le fue otorgado el galardón por las teorías sobre la especificidad en el desarrollo y control del sistema inmunitario, así como el descubrimiento del principio de producción de anticuerpos monoclonales, premio que también recibieron Niels K. Jerne, de Dinamarca, y Georges J.F. Köhler, de la entonces República Federal de Alemania.







