
Un sentimiento de impotencia sienten los profesionales de la Salud de Cuba, cuando carecen de recursos para atender a pacientes que requieren de cualquier tipo de tratamiento.
Con frecuencia faltan medicamentos e insumos médicos en hospitales del país, pues a pesar de la voluntad del Estado de garantizar al pueblo todos los servicios de salud, de forma gratuita, se interponen los efectos del bloqueo de Estados Unidos a la pequeña isla.
Ahora, con la aplicación del capítulo III de la Ley Helms Burton por el gobierno de Donald Trump, esta situación se recrudece por la prohibición que se le impone a compañías extranjeras negociar con Cuba la venta de medicamentos e insumos médicos.
Se aprecia un notable daño a la infraestructura de la Salud Pública cubana producto del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto por Estados Unidos a la isla.
En instituciones de Salud y farmacias escasean medicamentos y útiles necesarios para abordar cirugías, curaciones y tratamientos, además de muchas de las piezas de repuesto de las principales tecnologías adquiridas por Cuba y que después han pasado a posesión de firmas norteamericanas para impedir el desarrollo tecnológico del sistema médico del país caribeño.
Es una cruel e inhumana política imperial para asfixiar al pueblo y Gobierno de Cuba, haciéndolo carecer de servicios básicos para garantizar la vida.
Al monstruo imperial no le interesa que, niños o adultos, enfermos de cáncer, no tengan el citostático para prolongar su vida; o que los hipertensos carezcan de hipertensivos, ni que las personas requeridas de una cirugía de corazón, puedan morir por falta de recursos en el país para salvarles la vida.
El Estado cubano muestra voluntad política para invertir cuantiosos recursos en la adquisición de la más avanzada tecnología en los medios de diagnósticos para dotar a hospitales de todas las provincias y garantizar así, de forma gratuita, la excelencia en la atención médica, pero el bloqueo impide la compra de sus componentes y muchas veces, estos dejan de utilizarse por esta razón.
Lo más sórdido del tema es que la prensa enemiga y funcionarios de la administración de Donald Trump, esgrimen como crítica al Gobierno, la escases en Cuba de medicamentos y recursos hospitalarios, cuando su cerco económico, comercial y financiero, es el causante del problema.
A pesar de que cada año el mundo condena en la ONU el bloqueo estadounidense, este se recrudece como un reintento de debilitar a la Revolución.
El cerco impuesto por Estados Unidos a Cuba ocasiona graves afectaciones daños al sistema de Salud cubano superiores a los dos mil 500 millones de dólares en casi 60 años, según estadísticas recientes.
A pesar de este inconveniente, la pequeña isla mantiene un bajo índice de mortalidad infantil y materna, una expectativa de vida que supera los 78 años y dispone de más de 94 000 médicos, para una tasa de 8,2 por cada mil habitantes.
La biotecnología ha desarrollados varias vacunas y medicamentos eficaces en enfermedades muy propagadas en el mundo y mantiene a toda costa, el programa del Médico de la Familia, para garantizar la asistencia en ciudades y comunidades rurales.
Ante tal adversidad sólo resta al personal médico y paramédico, buscar alternativas y nuevas soluciones para mitigar, en lo posible, el deterioro de la infraestructura de la Salud Pública cubana, causada por recrudecimiento del más recio y prolongado bloqueo que ha sufrido un país, en la historia de la humanidad.






