El enemigo siempre nos acecha y cuando ve una posibilidad, por mínima que sea, la aprovecha para tergiversar las acciones positivas del Gobierno de Cuba.
Ahora se aprovecha un suceso tan conmovedor y complejo como lo es el paso de un devastador tornado por municipios de La Habana, el pasado domingo, para hacer campañas anticubanas, con la dinámica que permiten las redes sociales.
El paso de un tornado es un evento meteorológico no pronosticable, de ahí que la Defensa Civil de Cuba no emitiera alertas previas, ni evacuara personas de zonas de riesgo, ni tuviera creados albergues y locales con todas las condiciones para acoger antes, durante y después del paso del fenómeno natural.
Lo sorpresivo del hecho ha complicado más el auxilio y acomodamiento a los damnificados y su debida asistencia. No obstante, el Consejo de Estado y de Ministros toma decisiones y emite orientaciones constantemente para ir paliando las consecuencias del desastre.
Toda ayuda es necesaria y hay que ordenarla, sin extremismos. El sentido común tiene que primar porque la realidad de la catástrofe merece respeto y se requieren de muchos recursos para mitigar el dolor de quienes lo han perdido todo.
Con celeridad se deben repartir las donaciones para que todos los damnificados reciban lo necesario por igual y que los alimentos, ropas, zapatos, útiles del hogar, materiales de la construcción…, vayan a manos de quienes más lo necesiten.
Se debe apelar al sentido común para diferenciar la mala intención de lo ofrecido con voluntad y respeto.
En este duro momento que vive la Patria, herida por esta desgracia, hay que tirar con el corazón para adelante y elevar al máximo el sentido de unidad del pueblo.








