martes, enero 26, 2021
22.3 C
Ciego de Ávila

Cuando la luz eléctrica llegó al batey

Un mes antes vimos llegar varias rastras con postes de cemento que una brigada fue colocando en los lugares convenientes, otra trajo los cables y, en pocos días, lo que parecía una titánica tarea, se hizo realidad tanto esfuerzo.

Con la luz de las flamantes bombillas las casas se le hacían más grandes a sus habitantes, quienes pensaban ya en adquirir los electrodomésticos que les facilitarían la vida. Desde muchos años antes hubo gente (como el viejo carnicero o el exdueño de la colonia), que poseyeron refrigeradores que funcionaban con petróleo, mas ahora era diferente: si en un momento estuvieron reservados para trabajadores destacados, llegó el día en que cualquiera podía comprarse uno.

Para que la luz se hiciera realidad, la mayoría de los vecinos abrió huecos para enterrar los postes, acarreó piedras y hasta las viejecitas colaban café y lo traían a pie de obra a quienes se afanaban por concluir lo más rápido posible.

Los antiguos faroles, quinqués y chismosas desaparecieron de pronto y ya nadie quiso acordarse de estos, porque hasta los vaqueros y ordeñadores habían instalado la corriente en los establos y corrales. Por suerte algunos de esos objetos fueron recuperados e integraron luego las colecciones de los museos.

Otras personas, mas prácticas y previsoras, los preservaron y guardaron, por si en algún momento se producía uno de los molestos apagones.

En cuanto a estos, se convirtieron en motivo de bromas y agrios comentarios, porque quienes durante toda una vida se alumbraron pobremente con las pestilentes chismosas, ahora eran de los primeros en quejarse cuando se producía un corte y por varias horas el servicio dejaba de ofrecerse.

Fue innegable que la vida cambió para todos: las viejas tertulias nocturnas para matar el tiempo desaparecieron y dieron protagonismo al televisor, aparato que permanecía encendido hasta las madrugadas y que propició que las personas no se reunieran nunca más a comer alrededor de la mesa, pues cada uno de los convivientes en la casa se servían su plato y comían frente a la pantalla chica.

Pero el servicio eléctrico tuvo evidentes ventajas: la farmacia recién instalada pudo trabajar a cualquier hora, con guardia incluida, la policlínica tuvo médico permanente y los niños dispusieron en la escuela desde entonces de televisores y otros aparatos eléctricos que les facilitaron el aprendizaje.

Artículos relacionados

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*

code

Radio Surco en redes sociales

1,357FansMe gusta
2,127SeguidoresSeguir
97suscriptoresSuscribirte

Último publicado