Crónicas de viaje: “Desde los bellos paisajes” (+Audio)

Florencia, municipio del noroeste de Ciego de Ávila./ Foto Juventud Rebelde

Florencia sorprende hasta el punto de ser considerado por la gente como el municipio de los bellos paisajes.

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Si a un italiano le dijeran que desde Ciego de Ávila se puede ir por carretera a Florencia, quedaría atónito. Pero claro, no se trata de la antigua ciudad estado, cercana a Roma, sino del más montañoso municipio de la provincia.

Son dos las vías que suelen escogerse para visitar el lugar: hacia el norte, por la comunidad majagüense de Campo Hatuey o al nordeste desde Morón y parte del territorio chambero.

El sitio con sus alrededores sorprende hasta el punto de ser considerado por la gente como el de los bellos paisajes; en una parte de él, en el lomerío de Mabuya, se encuentra el pico 28 de enero, el más alto del territorio avileño con 448 metros.

La cabecera de la demarcación es la más joven de esta extensión que compartimos, data de 1926, cuando se tendió el ferrocarril entre Santa Clara y el poblado camagüeyano de Esmeralda. Entonces se fundó Florencia en un paraje conocido como El Meriño.

Con todo, la historia es sólida en la comarca, pues fue la primera liberada por el Ejército Rebelde en la antigua provincia de Camagüey.

El héroe Camilo Cienfuegos y su columna invasora cruzaron entonces por Boquerón, en la exuberante Sierra de Jatibonico, donde hoy existe una base de campismo.

Allí pulula el mancaperro, temido gusano que lanza un líquido tóxico si se ve agredido. También abundan aves, jutías y majaes en profusión de cavernas, donde un día se escondió el guajiro de Mayajigua, parte leyenda y parte de la historia compartida con los espirituanos.

La demarcación es la de mayor producción de carne de cerdo en Ciego de Ávila; en ella no se cultiva la caña de azúcar y es región tabacalera por excelencia.

No por gusto abundan en la localidad representaciones al lienzo, que incluyen vegas de tabaco en valles idílicos, donde parece juguetear el viento en escenarios de intensa luz.

La economía florenciana destaca por su patrimonio forestal, el empleo creciente de bio-digestores, o sea, plantas que funcionan a partir de excretas animales, y por tener una de las pocas fábricas cubanas de harina de trigo.

La sequía afecta hoy la vida del municipio y los productores porcinos se ven precisados a ajustar la crianza en favor del agua que se agota. Pero Sigue igual de bella Florencia con sus veredas de bien-vestido en las faldas de las montañas; desde ellas el bosque parece galopar en un intento por alcanzar las nubes…

Revolotean las mariposas entre la sinfonía de trinos, el colorido unas veces exalta y otras abruma el ánimo. Es la Florencia avileña, modelo para envidiar por la paleta de aquellos genios pintores en la otra itálica.

 

 

 

Sergio Baños Aguiar

Sergio Baños Aguiar

Periodista

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