Crónicas de viaje: “A la Selva”

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Trocha de Júcaro a Morón
Trocha de Júcaro a Morón. Foto Prensa Latina
Trocha de Júcaro a Morón
Trocha de Júcaro a Morón./Foto Prensa Latina

A la Selva

En franco coqueteo con la línea del ferrocarril, la carretera a Ciro Redondo transcurre unas veces a la izquierda y otras a la derecha de la añosa vía trochana.

Al partir de la capital avileña se suceden los poblados nueve de Abril, Santo Tomás y Ruspoli, llamado así en memoria del príncipe Camilo de Candriano quien residió en el lugar, y cuyo título incluye una localidad de igual denominación en Italia.

En el paisaje de sabana interminable aparece algún palmar, plantaciones de mango, guayaba y escasos campos de cítricos, esperanza de muchos por recobrar en la zona el aroma de azahar y sobreponerse a la enfermedad del Dragón Amarillo, que diezmó ese cultivo.

Como columnas con penachos al viento, decenas de ejemplares del árbol nacional cobijan la empresa Agroindustrial Ceballos, de liderazgo indiscutible y diseminada en varias de sus unidades hasta las inmediaciones del poblado homónimo.                                                                                          

Pintoresco, industrializado, pero polvoriento ahora por la sequía que se ensaña con la provincia, Ceballos nació cuando moría el siglo XIX.

De nuevo en la carretera, algún paradero solitario señala caseríos distantes o tal vez ya desaparecidos, luego la comunidad El Manguito y al fin, Ciro Redondo, llamado aun Pina en memoria del hacendado que cedió terrenos para el fomento del poblado.

La nota más distintiva a la vista la da el coloso azucarero, también sobresalen la fábrica de torula y una central bio-eléctrica que funcionará a partir de los arbustos de marabú, seguro remedio para controlar esa planta invasora.

Desde Pina puede ser una agradable elección desviarse a la izquierda hacia el pueblito Los Naranjos y a su Base de Campismo, enclavada en un atractivo paraje rural.

De allí habrá que ir a la carretera a El Calvario, aunque pudo ser antes por Santo Tomás y el aeropuerto, terminal aérea para vuelos nacionales más alejada de su capital provincial.

De cualquier manera, el entorno de esa carretera corta la respiración por su hermosura: a plena luz los verdes oscuros y una gama infinita de color asombran la vista; el silencio distinto solo turban los pájaros, es la selva tropical, pero mansa y misteriosa, en medio de los campos cultivados.

Por las inmediaciones sobresale la comunidad Las Cuevas, luego iremos hasta la carretera que une a Morón y Chambas…De ahí regresar y extasiarse en el follaje del valle ondulante y permanecer…para que los sentidos puedan apropiarse de uno de los paisajes más bellos de Ciego de Ávila.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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