De Buena Fe esa música vital: Ciego de Ávila, V Concierto

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El concierto de Buena Fe en Ciego de Ávila, según sus protagonistas, “ha sido tremendo, el más intenso, el más delirante de esta gira” /Foto Albert Fajardo Jiménez

Faltan cuatro minutos para las 12 de la madrugada del lunes 22 de Julio. Buena fe regresa a Ciego-por suerte-después de apenas  tres meses, y a la Pista Indercito  no dejan de llegar venturosos, decididos, “kamikazes” en la proximidad de un intenso lunes laboral.

Este es un público bien joven. A diferencia de otros municipios de la provincia. Una audiencia que ha venido al convite, con títulos en las bocas para pedir y arder, cuando rompe el concierto con una bellísima versión de Oraré, que inflama el corazón a quemarropa.

Buena Fe está encima del escenario, y abajo hay un incendio que durará 19 canciones.  Buen Fe está delante y  ahora remienda corazones rotos, con esas armonías que curan y unos versos que fecundan la madrugada.

De principio a fin la gente se estremece y Rumbávila ha llenado de tambores el escenario. “…lanza unos golpes y se hizo esta rumba, una ilusión como linterna en la penumbra…” El avileño se asume y se revela en los ritmos,  mientras la percusión convierte La Culpa en un bellísimo  atrevimiento de la música.

Al amor y a la valentía se le entona esta noche en que ¨el poeta se parece a su cantar¨ y en primera línea un muchacho hermoso a la Tempestad.  Fuerte, vivo, audaz, se adelanta y se abandera de una melodía  ¨…no me sé el camino, solo tiran de mi los anhelos, de posibles maravilla.¨

 La canción de autor se entrona otra vez en mi ciudad, ¨Y yo queriendo ser un ala en pleno vuelo, arranque creativo que no sabe  fin…¨me siento orgullosa de ver como se abraza esta juventud y canta, en una noche que puede ser hoy verso y mañana causa común.

Israel, Joel y sus excelentes músicos  se van satisfechos. Ciego ha hecho una fiesta cálida y cómplice del quinto concierto de la gira de verano de la agrupación por esta central provincia. 

Porque al final ¨ha sido tremendo¨, dice Israel. ¨ El más intenso, el más delirante¨, comentan antes de irse un par de muchachos que  han acompañado todas las presentaciones del programa y después de cada cita caminan a la terminal para regresar a sus casas.

A golpe  de pentagrama, en Ciego de Ávila se funde con  el día,  la noche urbana.  Apenas quedan unas cuatro horas para dormir, pero ha valido  el desvelo porque Buena Fe sigue siendo en estos tiempos de Cuba,  esa Música vital.

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