¿Bloqueo o Magnicidio?

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Niño aquejado de cáncer, hospitalizado en el Hospital Infantil Sur, recibió el libro La Bruja del Tete, como obsequio de la editorial Oriente, en la ciudad de Santiago de Cuba/Foto ACN

Impedir que un pueblo tenga los servicios médicos que en su país se ofrecen de forma gratuita, es un crimen y una violación de los derechos humanos.

Es exactamente lo que hace Estados Unidos contra Cuba con la implantación de un bloqueo económico, financiero y comercial, que ya data de más de medio siglo y cada día estrecha más el cerco con nuevas sanciones y prohibiciones a quienes suministren insumos médicos a la isla.

Por voluntad política del Estado cubano se mantiene un complejo y abarcador sistema de instituciones médicas que van, desde la atención primaria a una cadena de hospitales e institutos nacionales especializados en todas las ramas de la medicina, a las cuales tienen acceso lo ciudadanos sin distinción de clase social, raza, credo o filiación política.

Cada día se hace más difícil mantener en óptimo funcionamiento esa gran cantidad de instalaciones, ubicadas en ciudades, comunidades y los más apartados poblados rurales de la geografía cubana, porque escasean muchos de los recursos básicos.  

El bloqueo norteamericano entorpece la adquisición de todo lo necesario para proporcionar medicina preventiva y curativa a la población, pues se obstaculizan las compras de equipamientos, medicamentos y recursos.

A Cuba se le impide adquirir en la mayoría de los mercados del mundo, tecnologías, materias primas, reactivos, medios de diagnóstico, equipos y piezas de repuesto, así como medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves, como el cáncer.

Desde la simple Aspirina hasta los citostáticos para curar o aliviar a los pacientes que sufren de enfermedades cancerígenas, las anestesias, las medicinas imprescindibles para mantener el control y la vida de hipertensos, diabéticos y otros muchos adultos y niños con padecimientos crónicos, todo es objeto de instrumento de castigo para la población de un país que decidió ser soberano.

Dañar un sistema de salud creado por el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, es una de las formas que tiene el enemigo imperial de tratar de doblegar al pueblo cubano para que renuncie a su independencia.

A pesar del bloqueo, de las carencias de recursos básicos y de las presiones, la pequeña isla mantiene indicadores de Salud de países desarrollados y su ejército de las batas blancas trabaja cada día por sostener una medicina preventiva, asistencial e inclusiva, tanto en Cuba, como en los más de un centenar de países en los cuales ejerce la colaboración y la solidaridad.

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