Baraguá: Verdades de un barrio (I)

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El barrio jamaicano del municipio avileño de Baraguá/Fotos Dianelys Marín Dewar

Si de arraigada religiosidad y expresión cultural afrocaribeña se trata, el municipio de Baraguá, ubicado al sureste de Ciego de Ávila, constituye  territorio de obligada referencia en Cuba.

Publicaciones de la época recogen la llegada de la Iglesia Misión Cristiana, una de las pocas en Cuba donde se realizan las misas en inglés.

Cultos de adoración, misas, alabanzas, predicas, devienen cotidianidad en este lugar del centro de la Isla donde, desde principios del siglo XX, haitianos, jamaicanos, barbadenses, trinitarios y otros nativos de las Antillas menores, arribaron a este sitio y trajeron consigo ansias de progreso, y el empeño de convertirlo en un pedazo de sus naciones.

Francisco Gómez Ellis, fundador de la agrupación músico-danzaria La Cinta, portadora de las tradiciones afrocaribeñas de esta localidad.

Así recuerda el baragüense Francisco Gómez Ellis, cuya madre Rudy, fue la jamaicana más longeva de esa localidad. Al morir el 21 de septiembre de 2012 desaparecía toda huella viviente y autóctona de los nativos de esas tierras antillanas vecinas.

Mas la perenne voluntad de descendientes como él, hacen del barrio jamaicano, un asentamiento donde confluyen aún tradiciones, costumbres bailes, música, creencias, folclor y religión.

Quien visite el lugar, todavía puede apreciar iglesias construidas a la usanza de aquellos años de inmigración y establecimiento. En la actualidad allí coexisten varias denominaciones religiosas, entre ellas prevalecen: la Católica, la Adventista del Séptimo Día, la evangélica pentecostal Asamblea de Dios, la Misión Cristiana, la Episcopal o Anglicana, la organización de los Testigos de Jehová y la Bautista Oriental o Convención Bautista Oriental.

Fundadores de la Iglesia Misión Cristiana en los primeros años del siglo XX.
Iglesia Ejército de Salvación, cuasimilitar, los miembros portan grados: general, teniente, soldado, etc.

Además del Ejército de Salvación, que se estima llegó a Cuba por vez primera a partir de la inmigración de caribeños asentados en tierras baragüenses.

El soldado octogenario Durban McCollin, el más longevo de la Iglesia Ejército de Salvación. Sus padres llegaron de Jamaica y Barbados.

Entendidos en la materia como Mauro Omar Martínez Arcia, quien por muchos años dirigió el Departamento de Asuntos Religiosos en el Comité Provincial  del Partido Comunista de Cuba, afirman  que, al triunfar  la Revolución el 1 de enero de 1959, solo existían en Ciego de Ávila alrededor de 10 denominaciones religiosas, concentradas en su mayoría hasta finales del siglo XX en este territorio avileño.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día fue fundada en septiembre de 1936, según registra una tarja en su exterior.

A partir del cruento período especial de los años noventa, se produjo una significativa proliferación de la religiosidad popular como alivio ante las tensiones socioeconómicas existentes en Cuba.

De ahí el incremento del número de creyentes, que adoran lo mismo a Dios o a las deidades del Panteón Yoruba, pero que no estaban reconocidos legalmente por  Ministerio de Justicia en el Registro de Asociaciones, como miembros de alguna organización determinada.

Sin dudas, tiene Baraguá características únicas. Y es que aún, en pleno siglo XXI, los descendientes de allí se empeñan en no dejar morir la herencia de sus antepasados, de enraizar lo más autóctono de sus tierras originarias, con la realización de festejos como el del 1 de agosto o, incluso, de misas o cultos en inglés.

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