Asamblea de Guáimaro: la semilla de La República (+Audio)

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Asamblea de Guáimaro: la semilla de La República /Foto Cubarte
Asamblea de Guáimaro: la semilla de La República /Foto Cubarte

En la Asamblea de Guáimaro se proclamó el objetivo emancipador y antiesclavista.

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Tras el inicio de la lucha contra el colonialismo español para alcanzar la soberanía de Cuba, con el Grito de Independencia del 10 de octubre de 1868, resultó indispensable el entendimiento entre los mandos oriental y centro-camagüeyano en cuanto a la forma de conducir la contienda, pues existían discrepancias motivadas por intereses regionales e influencias de corrientes políticas anteriores.

Liderado el mando oriental por Carlos Manuel Céspedes, quien había sido el principal gestor del grito independentista en su finca La Demajagüa, y encabezado el centro-camagüeyano por Ignacio Agramonte, se acordó convocar una Asamblea Constituyente encargada de dotar de un fundamento jurídico al país y elegir a las autoridades que debían dirigir sus instituciones.

A pesar de las diferencias, primó la sabiduría al poner la causa emancipadora por encima de los criterios divergentes y lograr la unidad de todas las fuerzas que la respaldaban; por lo cual, exactamente seie meses después del comienzo de la Guerra Grande, se escogió como sitio para el cónclave a Guáimaro, poblado de Camagüey cercano al límite con Oriente.

Estructurada en 29 apartados, entre los asuntos aprobados estuvo la constitución de un gobierno de forma republicana, adoptando la clásica división de poderes en legislativo, ejecutivo y judicial.

Además, se proclamó el objetivo emancipador y antiesclavista del proceso, y fue creada una Cámara de Representantes, que detentaría el poder político, así como el cargo de Presidente de la República en Armas como el poder ejecutivo, con lo cual se dotó al estado de instituciones de dimensión nacional.                      

La proyección de nuestra primera Carta Magna, no solo estableció sus vínculos con ese estado de la nación, y un elemento significativo resultó la limitación que se estableció a la Cámara de Representantes para suprimir las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica y enseñanza, reconociendo por vez primera los derechos civiles y las garantías constitucionales a todos los ciudadanos cubanos.

De igual forma, se pronunció en materia de contribuciones, empréstitos públicos y ratificación de los tratados, declaración y conclusión de la guerra, mientras que por decisión de la Asamblea quedó la Isla dividida en cuatro Estados: Oriente, Centro, Las Villas y Occidente, con facultades para enviar a la Cámara igual representación.

La de Guáimaro, como las otras constituciones nacidas en el fragor de los combates por la independencia, expresaron los niveles más altos de la cultura jurídica, social y política de la patria.

Incluso con sus limitaciones, ella dotó de un Estado de Derecho a esta nación que emergía, que podía reclamar su reconocimiento internacional y movilizar el apoyo de otros países para la lucha que, en combate cruel y desigual, libraba el pueblo cubano.

De ahí que estén presentes en el espíritu actual del país sus concepciones libertarias y democráticas, convirtiendo a aquel cónclave del 10 de abril de 1869 en la semilla de la República de Cuba.

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