Aparecidos, tesoros escondidos y otras tradiciones cubanas del ayer

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Luces nocturnas, casas embrujadas, aparecidos en los caminos y otras historias son parte inseparable del patrimonio cultural intangible cubano /Foto Internet

Uno cuenta estas historias hoy día y, los más jóvenes, acostumbrados a esos seriales de vampiros y otros horrores que pululan en las redes, sonríen incrédulos o, cuando más, ríen abiertamente de tales absurdas creencias.

Lo cierto es que hace más de 60 años era común en Cuba que las reuniones familiares, tanto en el campo como en el pueblo, derivaban invariablemente hacia los cuentos de muertos y aparecidos, en los que, cada zona o región de la Isla tenía los suyos propios.

Más allá de la tradicional llorona que se extiende por casi toda América Latina, los dueños de casa y otros adultos mayores, para terror de los más pequeños, narraban concienzudamente sus encuentros personales con espectros de ultratumba, desde el que se les aparecía para entregarles un tesoro enterrado hasta aquel tío que cabalgó una noche lluviosa con el diablo en las ancas del caballo.

El narrador describía, con pelos y señales, a aquel ser al que le brillaban los ojos y los dientes en la oscuridad.

Otro, que todavía vive, solía jurar que una madrugada compartió camino en su carreta de bueyes con una mujer vestida de blanco. Tembloroso, contaba cómo durante el viaje intentó bromear con ella, para buscarle la lengua, pero el ánima ni siquiera le respondió el saludo, hasta que, según él, al llegar al cementerio del pueblecito, desapareció sin dejar rastro.

Para deleite de los más sádicos, alguien siempre solía exhibir sus dotes a la hora de ver luces, jinetes sin cabeza y de escuchar gritos espeluznantes, hasta que muchos de los chiquillos presentes tenía que correr al patio para hacer aguas su pena de empapar los pantalones.

Hasta que un día llegó la Revolución, creó escuelas y terminó con el oscurantismo y las supersticiones, las cuales hoy son recordadas por los más avisados como parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación.

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