Método cubano para saludar el Día Internacional de los Trabajadores
Una de las certezas de quienes construyen una sociedad de nuevo tipo en Cuba es el conocimiento de la necesidad de profundizar la conciencia económica de obreros, campesinos, técnicos, intelectuales y dirigentes.
La inmensa mayoría sabe desde dónde apunta el adversario político número uno de la Revolución, el que ha obstaculizado el desarrollo integral del país durante medio siglo, en cambio, la escasa preparación en torno a conceptos esenciales relacionados con la eficiencia económica y productiva deja ver con reiterada insistencia su oreja peluda.
En el camino de atenuar esa debilidad anda inmersa la nación que libra una batalla sostenida por sustituir importaciones mediante el incremento con calidad de las producciones.
De muchas variantes disponen los colectivos laborales para lograr el ansiado propósito. Esta semana pude constatar uno de ellas en tierras del municipio de Primero de Enero, situadas en la central provincia de Ciego de Ávila.
Cuando llegué a las áreas donde siembran vegetales para abastecer los comedores obreros de la rama cañera y azucarera, distinguí a unas 20 mujeres y hombres, laboraban sin descanso para terminar media hectárea de cultivos semiprotegidos.
Me contaron que habían contado con el respaldo de otros trabajadores de la Empresa Azucarera Primero de Enero, y que cuando terminaran estarían en condiciones de producir vegetales frescos en los 12 meses del año.
Pregunté entonces cuándo terminarían la instalación. Uno de los líderes naturales se quitó el sombrero para responderme:
—Esto tiene una solo fecha de terminación: antes del Primero de Mayo.
Días después pude constatar el sueño convertido en realidad. La gente de la Brigada 12 había concluido lo pactado con la máxima dirección política del territorio cuyo nombre recuerda la fecha en que triunfó la Revolución que encabezó Fidel.
Entonces supe que desfilarían entre los primeros este Día del proletariado mundial. Lo hicieron todo con prontitud y calidad, saben que no hay mejor modo de ser cubanos que garantizarle un futuro luminoso a los hijos y los nietos con la medicina ideal: el trabajo diario.
Enviado por Filiberto Pérez Carvajal (Radio Surco)
Foto de Archivo
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